Trabajar como freelancer tiene múltiples ventajas, como la libertad de elegir tus proyectos y horarios. Sin embargo, uno de los mayores desafíos es encontrar ofertas de trabajo adecuadas a tus habilidades y expectativas. Afortunadamente, existen plataformas que conectan a profesionales independientes con clientes en busca de sus servicios. Aquí te presentamos 5 aplicaciones para encontrar proyectos freelance. Elegir la plataforma adecuada puede hacer una gran diferencia en tu carrera freelance. Cada una de estas aplicaciones ofrece características únicas que pueden adaptarse a diferentes necesidades y mercados. Evalúa tus prioridades, explora estas plataformas y elige la que mejor se adapte a tu perfil y objetivos profesionales.
El ‘coworking’ confía en atraer a la gran empresa tras las crisis
Cinco Días El coworking no solo ha llegado para quedarse, sino que la crisis del coronavirus puede contribuir a darle un impulso. Esta es la conclusión a la que han llegado algunas de las plataformas que reúnen mayor oferta de este tipo de espacios, los gestores de los mismos y clientes que ven en los momentos inmediatamente posteriores al confinamiento una oportunidad para aprovechar las ventajas de compartir lugar de trabajo. Entre estas destaca, en primer lugar, la flexibilidad. Mientras que entre los propietarios de muchos edificios de oficinas son frecuentes los compromisos de, al menos, un par de años, en el inestable mundo del coworking suscribir un acuerdo de 12 meses con un mismo arrendador ya se ve como toda una apuesta a largo plazo, pues la mayoría no miran más allá del medio año. Esto, estiman empresas y usuarios, dará margen de maniobra a muchas compañías que deberán apretarse el cinturón tras meses facturando al mínimo. “El sector está sufriendo, como todos, pero sobre todo lo están haciendo quienes están más expuestos a muchas empresas recién llegadas que alquilan pocos asientos”, explica Manuel Zea, fundador de Coworking Spain, agencia intermediaria. “En esta cuarentena, la gente se está dando cuenta de que en casa es muy difícil trabajar. Las previsiones del sector, gracias a su flexibilidad, son optimistas”, explica. Paula Almansa, cofundadora y consejera delegada de Loom, una empresa que gestiona nueve lugares de este tipo en Madrid y Barcelona, añade una cualidad más al coworking: su capacidad de crear sinergias entre usuarios que ya no solo provienen de empresas pequeñas o que están empezando. El negocio, explica, mira ya hacia grandes corporaciones que se han dado cuenta de que no tienen por qué concentrar a sus miles de empleados en el mismo edificio: “Todos sabemos que el del primer piso nunca habla con el del quinto. Las empresas grandes también lo ven, y por eso nosotros nos estamos replanteando qué tipo de usuario vamos a tener a partir de ahora”, explica. Si bien, cuando en sus inicios hace dos décadas en EE UU, el coworking estaba dirigido a pequeños emprendedores, la atención ahora se está centrando, explica Almansa, en empresas importantes que o bien necesitan establecer pequeñas delegaciones en ciudades sin sede o bien quieren tener pequeñas oficinas satélite. Es precisamente la entrada de este nuevo cliente la que está compensando la salida de los pequeños freelance, golpeados con especial fuerza por una crisis sanitaria en la que más de un millón de autónomos de los tres millones y medio que hay en España han solicitado ya la prestación por cese de actividad. “No ha sido rara la empresa dedicada a gestionar coworking que ha perdido entre un 20% y un 30% de su facturación durante estos meses de parón. Pero hace unas semanas, por ejemplo, revisamos las cuentas y solo nos dejamos un 4% gracias a los usuarios que ya se están apuntando para cuando se acabe el estado de alarma”, resume Almansa. Los retos que afronta el coworking son muchos. A principios del mes de enero, Clutch, una empresa estadounidense dedicada al análisis de datos y de estudios de mercado, publicó una encuesta sobre este tipo de espacios en la que un 77% del más de medio millar de participantes afirmaba sentirse cómodo en este tipo de sitios. No obstante, los usuarios también señalaron algunos problemas, como la falta de privacidad, las distracciones, el ruido o la seguridad. Es este último punto el que obsesiona, tras la pandemia, a Rafael de Ramón, consejero delegado de Utopicus, empresa con 13 espacios en Madrid y Barcelona. Instalación de mamparas, refuerzo de los servicios de limpieza, reparto entre los clientes de mascarillas, limitación de la movilidad, reforma de los ascensores para que no haga falta pulsar botones o ampliación de los espacios son solo algunas de las medidas que ya están poniendo en marcha para los meses inmediatamente posteriores a la cuarentena. En su caso, la tendencia hacia la gran empresa es aún más notoria, pues tan solo el 13% de sus usuarios pertenece a pequeñas compañías inexpertas, mientras que el 87% de sus clientes forma parte de grandes corporaciones. Una de las entidades más convencidas por el coworking es Housers, una empresa de servicios financieros y tecnología que desde hace algo más de un año tiene a sus 32 empleados distribuidos en distintos espacios de este tipo de Madrid, Valencia, Milán y Lisboa, lo que ha supuesto, según sus cálculos, un ahorro de gastos de entre el 40% y el 50%. “A nosotros nos compensan este tipo de espacios porque, por su flexibilidad, nos permite ahorrar buena parte del gasto en implantación que supondría tener una oficina propia”, explica su consejero delegado, Juan Antonio Balcázar, quien reflexiona además sobre la seguridad, otro punto a favor: “Entendemos que, al gestionar más espacios como el nuestro, la empresa de coworking irá aplicando lo que vaya aprendiendo en todos. Nos sentimos más seguros en un sitio así que si tuviéramos que gestionar nuestro propio espacio sin tener ni idea.
El 62% de los ‘coworking’ y oficinas flexibles se muestra optimista ante el covid-19
Idealista El negocio de las oficinas compartidas ve claro su futuro. El 62 % de los proveedores de oficinas flexibles a nivel global se muestra optimista sobre las perspectivas del sector en un año vista y el 26 % se considera optimista sobre la situación del sector los próximos tres meses. Así lo refleja un estudio de Workthere, la plataforma internacional de la consultora Savills Aguirre Newman centrada en el negocio de oficinas flexibles y coworking. El estudio también indica que los operadores en América del Norte son los más optimistas, seguidos por Europa y, en tercer lugar, Asia. El estudio muestra además que la ocupación de oficinas flexibles antes del covid-19 estaba en un promedio del 83 % a nivel mundial y que a finales de mayo se espera que se sitúe en el 71 %. La demanda de este tipo de espacio de trabajo ha comenzado a repuntar en Asia en abril, situada en 33% respecto a niveles normales frente a un 20% a nivel global por el efecto de la crisis del covid-19 según la encuesta. Jess Alderson, analista de investigación global en Workthere, señala que “nuestra encuesta sobre el sentimiento de mercado de los proveedores de espacio flexible nos muestra la foto de la situación actual y los impactos asociados al Covid-19. Es alentador ver un punto optimista en la perspectiva a 12 meses y los niveles de ocupación global por encima del 70 %. También es interesante ver las respuestas de Asia, que se encuentran ya en un punto diferente del ciclo frente a las de Europa y Estados Unidos». La encuesta realizada por Workthere también muestra que el 33 % de los usuarios a nivel mundial han solicitado alguna forma de ayuda en el pago de la mensualidad. Las fórmulas más comunes han sido aplazamientos mensuales y prórrogas de contrato, reducción de espacio o descuento temporal en el alquiler de un mes de entre el 20 y el 50 %. Cal Lee, director global de Workthere, indica que “el mercado de oficinas flexibles está claramente expuesto a corto plazo a cualquier impacto en el mercado, como estamos presenciando con el Covid-19. El riesgo está en que las empresas no renueven el contrato al pasar a modo de supervivencia. Ahora el trabajo en equipo es primordial para asegurar que la relación entre el propietario, el operador y el cliente siga funcionando sin problemas, ya que las empresas empiezan a pensar en volver al trabajo y en cómo se va a desarrollar esa vuelta. Los proveedores que apoyen a sus clientes durante este tiempo verán posiblemente un retorno por parte del cliente en términos de fidelización en los próximos años. El sector está en una buena posición para recuperarse a corto plazo y, a largo plazo, está llamado a desempeñar un papel fundamental, ya que los usuarios de oficinas recurren a este mercado en busca de diversificación y flexibilidad acorde a sus necesidades espacio de trabajo”. Para la elaboración del informe, Workthere ha realizado una encuesta, denominada Workthere’s Flexible Office Provider Sentiment Survey, en la que se han recopilado más de 100 respuestas de operadores en 11 países de todo el mundo para analizar la posición y planes a futuro de los proveedores de oficinas flexibles, así como su visión sobre las perspectivas a corto y largo plazo.